sábado, 16 de junio de 2007

Stay at home, young man

Antes de nada, una pequeña introducción que peca de ser redundante ya que son temas de moda.

Son tiempos difíciles para ser jóven. Esto no tiene nada que ver con maldades mías, es una realidad que azota a todo el país. El precio de la vivienda impide a los jóvenes emanciparse (a no ser que se hacinen entre ellos en un piso compartido), más aún con los sueldos que se están pagando de media. Creo que no digo nada nuevo.

Bien, tras una semana de estudiar/trabajar, a la gente le gusta estar con los amigos los sábados noche y tomarse unas copas. Sin una casa donde quedar y montar sus "fiestecillas" (al estilo europeo y EEUU), tranquilas o movidas, pues no queda otra que los bares. Los dueños de los mismos, han visto aquí la gallina de los webs de oro y han inflado los precios de sus productos hasta valores ridículos (10€ por entrar a una sala, 6€ por una copa, 4€ por un botellín de cerveza...). Más aún cuando tienen un horario de apertura más que limitado y perseguido.


Y la verdad es que últimamente da un poco de asquito salir, vayas donde vayas está todo lleno de gente, hay que esperar una eternidad para que te sirvan una copa de mierda mal puesta y te sablen un ojo de la cara. Y si quieres salir de casa y tomarte algo, ale, takatá.

Ya llevamos algún tiempo en que mucha gente no está dispuesta a pasar por el aro: Si no se puede ni estar en casa (la familia no suele ver con buenos ojos el subir a los colegas a casa el sábado de madrugada) ni estar en los bares, pasa lo que pasa: botellón. Aire libre, comida y bebida barata, buen rollo con los amigos. ¿Hasta aquí algo malo? Creo que no, siempre y cuando la gente recoja sus desperdicios y no arme escándalos públicos por ponerse ciegos como ratas (por cierto, similares a los que montan si se emborrachan en los bares). No obstante, eso tampoco me parece mal del todo, recordad que me encanta el caos social...

Bueno, la sociedad le ha declarado la guerra a este "nuevo" fenómeno (entrecomillo porque lleva ya bastantes añitos, pero ahora es el apocalipsis juvenil según los medios, igualito que con la "ruta del bakalao"), y eso (tristemente) no es noticia.


Y ahí es donde entro yo, mis pequeños drugos. Zaragoza tenía que ser especial. Nada como crear unas brigadas de policía "antibotellón", los UAPOs (juro que yo no creé el nombre), y justo después de prohibir beber en la calle.

Va. Que la sociedad persiga y demonice a sus propios hijos a los que no se les permite tener ni un puto techo. Que criminalice a los mismos que pagarán sus pensiones con su sueldo de mierda. Que metan a todos en el mismo saco, a los que beben una sangría (que molestan menos que, por ejemplo, unos niños jugando) que los que queman el mobiliario urbano. Me encanta.

Animalicos...

(no puedo resistirme a adjuntar una pequeña imagen del blog de gorkalimotxo)

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