lunes, 30 de julio de 2007

El Rincón de Sylar. Hoy: Coffe & Donuts

Dado que últimamente tengo pocas visitas, y vistas las estadísticas de share televisivo, inauguro una nueva sección: El Rincón de Sylar, que tiene un formato basado en los programas de marujas donde amargados de la vida cuentan sus historias. Se llevan un buen pedazo de share, pues yo también lo hago a ver si suena la flauta.


Queridas amigas, hoy nos da testimonio de su patética existencia una de mis víctimas. Una serie de comentarios que ha habido estos días lo ha animado a participar en nuestra sección. Nuestro protagonista, hastiado hasta el límite debido a una situación que agobiaría al mismísimo Kafka, da una imagen bastante aproximada de lo que he convertido al cuerpo de Policía Local.


Su testimonio es escalofriante. Desde El Rincón de Sylar hemos censurado algunas partes de su texto que proporcionan información sobre dónde trabaja. No se lo pierdan:
Vivo en pleno centro de Zaragoza. Ya sabes cómo está el tema para aparcar: me pico todas las semanas unos 500 Km con el coche, de los que, aproximadamente, unos 350 son para buscar aparcamiento. Los viernes y sábados, es la polla. Salgo de trabajar a las 21:30 (Dios mediante) y hay días que he llegado a mi casa siendo sábado. Bueno, pues cuando consigo aparcar, generalmente es en la calle XXXXX. Si aparcas en el lado derecho, casi nunca hay problemas. Pero ojo si aparcas en el lado izquierdo... te cagas!Me he pegado una hora y pico para aparcar en un sitio que no sea prohibido, ni zona azul, ni amarilla, ni a cuadros, ni para minusválidos ni .

A la mañana siguiente, con el culo preto para llegar al trabajo, me encuentro una furgona de un gremio de reformas aparcada en doble fila. Le doy al claxon un cuarto de hora, me desgañito llamando a voces al propietario (cada vez con apelativos menos cariñosos, hasta correr el riesgo de que me secuestren la voz por injurias a la casa real aunque no tienen nada que ver con el tema). Llamo a la policía local. OCHO VECES! Por fin me cogen el teléfono, un señor con voz de haber dormido poco y mal (espero que haya sido por ruidos y que sus compañeros no se hayan presentado a medir los decibelios). Me dice que llame a la policía de barrio, que están para eso, que él no puede enviar una grúa así como así. Llamo a la policía de barrio y no lo cogen. Y así hasta una veintena de veces. Ni un triste contestador, oiga. Vuelvo a llamar al ínclito 092 y se vuelve a poner el mismo maromo. Le digo que la policía de barrio está apagada o fuera de cobertura, y me responde todo calmado que por supuesto, que falta aún un cuarto de hora para que abran. ¿Y por qué cojones me ha dicho que llame si sabe que no hay nadie? Me dice que es el protocolo (y yo que pensaba que eso era lo de acuclillarse delante de las autoridades como si te estuvieses yendo de varetas!!!). Le digo que qué demonios hago, que mi trabajo abre a las 7:30 y tengo que fichar. Me dice que me comprende perfectamente (y una polla, pienso yo) pero que no puede enviar una grúa a cada ciudadano que se la pide.

Entonces le pregunto que qué hago. ¿Puedo al menos denunciar al torrezno que tengo aparcado en doble fila? POZ NO! AMPARO! porque si yo lo denuncio, mi palabra en los tribunales no vale
un carajo, mientras que la de un policía sí, porque ellos cuentan con algo que se llama "presunción de verdad", es decir que su palabra sirve como prueba, digan lo que digan. Pos bien, pienso yo, su palabra servirá de algo, pero ellos no valen pa cascarla. Llamo al trabajo (por lo menos allí me cogen el móvil) y le digo a mi jefa que llegaré tarde, que las gracias al 092, por favor.

En estas, llega el dueño de la furgona. Comentarios típicos: vaya huevos tienes, cabronazo. A ver si tienes en cuenta que los infelices que estamos aquí aparcados tenemos curro como todos los infelices que se precien de serlo, etc. (me ahorro mencionar a su madre porque es tres veces más ancho que yo). Y me dice el colega, con toda su jeta, que menos humos, que él se tiene que ganar la vida y esa furgona es su herramienta de trabajo. [...] Oye, y ni pizca de sentido del humor.
Al volver del trabajo, me paso por la comisaría de barrio con una foto del vehículo en cuestión aparcado en doble fila. Mi cámara es digital pero no permite modificar las fotos una vez hechas. Pues como si saco un cuadro al óleo. Que no vale para nada, y que me siga jodiendo cada vez que me pase.

Vale, me ha quedado un poco largo, pero es que se me ponen los cojones como balones de playa sólo de acordarme.

Puede retirarse, estimado colaborador. Entiendo tu desesperación, pero date por agradecido. Sólo te encontraste con los policías como en las películas, sentados bebiendo café y comiendo donuts, pero otra vez no tendrás tanta suerte.

Deberías de saber que cuando terminan de contarse los pelos de la nariz, salen a la calle cual velocirraptores hambrientos a buscar presas desarmadas y poco huidizas. En Parque Jurásico decían que si no te movías no te veían, pero es justo al revés (eso solo funciona con la Policía Nacional, que son descendientes del T-Rex y sólo buscan presas en movimiento). Sólo se fijan en ti si estás parado.

Irónicamente, en ese estado se dedican a multar y abroncar. Exactamente eso que tú demandabas a las 7 de la mañana. Pero no a los que están en doble fila y dejan los warning media hora, a los que conducen ebrios, a los que crean situaciones de peligro, a los que montan gresca o hacen grandes pirulas. Esos están a salvo porque están en movimiento y no son vistos por la local, sino por la nacional. Lamentablemente, aunque ve los warning parpadeantes o a los cabestros haciendo pirulones, no es su área y pasan de todo.

"Buenas noches, caballero. ¿Le importa si realizamos una prueba de alcoholemia?"

En cambio, estos velocirraptores multan a los desgraciados como tú que, desesperados por encontrar un puto hueco, pisan 3 centímetros el paso de cebra, o están en una esquina que no molestan, o aparcan en el stio del bus escolar los días no lectivos aunque no vaya a ir el autobús, a los que pillan a 56 por el tercer cinturón aunque esté desierto, a los que paran 5 minutos en una puta parada de autobús aunque el bus pare en las acerillas esas diseñadas para que esté en medio estorbando; a los que dan 0.26mg/l en el soplómetro mientras los que reventarían el aparato campan a sus anchas; a los que se saltan un stop aunque se vea a la legua que no viene nadie.

A por ti, joven Skywalker. Van a por ti, y tu osas invocar su ira instando a que hagan algo útil. Agradecido deberías estar de que no te hayan quitado puntos.

Nadie juega con los ejércitos de Sylar. Estás avisado. Pilla el puto bus.


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