domingo, 28 de diciembre de 2008

We've heard you

No penseis que vuestras plegarias no son escuchadas. Ya sabeis que la gente ya está hasta los mismísimos cataplines de los semáforos absurdos. Pues bien, no creais que vuestros llantos caen en saco roto. No. Los destructores aprendemos de lo que más os jode, pero para intensificarlo.

Así, lejos de corregir tan terrible comportamiento, seguimos en la misma dinámica. La última zona destruida es Juan Carlos I, honorable emplazamiento del Aragonia, máxima expresión de pelotazo urbanístico reventado por la explosión de la burbuja. La novedad: La plantación de media docena de semáforos que antes no estaban.

Aunque no se pueda cruzar (al otro lado hay una valla de obra), es importantísimo que esté conectado parando el tráfico, se llama tocadura de huevos increible.

Por supuestísimo son sólo para peatones. Sólo hay alguno encendido y ya he podido comprobar que la sincronización es pésima, haciéndote perder un montón de tiempo en algo que antes funcionaba bien.

Como veis, lejos de aprender de los errores, se reincide e insiste en ellos. ¡Que para algo uno es un genio del mal!

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