viernes, 27 de abril de 2012

Bye bye, Renoir

Últimamente me da vergüenza escribir aquí: otros supervillanos han adquirido el poder de la nación y están haciendo unos destrozos órdenes de magnitud por encima de los míos, con lo que cualquier cosa que ponga aquí sería una frivolidad comparada con los hachazos a nivel nacional. No obstante, hoy es uno de esos días que abres el Heraldo y exclamas ¡coño!. Y es que los Cines Renoir nos dejan para siempre.


Me vienen varias cosas a la cabeza.
  • El nivel cultural que tenemos. No deja de ser triste que los contenidos con cierta calidad artística sucumban ante los churros comerciales del resto de los cines (no me excluyo eh). Y vaya, que esto es extrapolable a todo el contenido cultural y no es nada nuevo, pero es algo que en días como hoy no viene mal recordar. Y sobre todo deberían hacerlo los que se les llenaba la boca con lo de la capital europea de la cultura.
  • Ojito el resto. Al igual que ha pasado con las zonas de marcha,  no me extrañaría que otros fueran detrás. Te acercas entre semana a cualquier cine y están desiertos. Ah, la crisis a la que siempre le echamos la culpa, ¿no? ¿O que quizás el precio del billete se duplicó en pocos años y ahora a la gente le ha entrado suficiente conocimiento como para no picar tanto? ¿O tal vez los insultantes precios de los productos del bar? A ver señores, que no es tan dificil, entrada a 2€ y lleno hasta la bandera. ¿Que es preferible? ¿4 personas que pagan 7€ o 400 que pagan 2€? Pues algo tan sencillo no lo ven. Apuesto a que el siguiente es Aragonia.
  • No tiene mucho que ver, pero lo mismo digo para el resto de la industria. Te pasas por cualquier tienda que vendan películas y lo normal es que estén entre 20 y 30€ (!). Miras el alquiler online que ofrecen por ejemplo Sony o Apple y están entre 10 y 15€ para ver online. ¿Pero es que esta gente tiene acciones en peliculasyonkis o qué?
  • ¿No se suponía que el tranvía iba a hacer florecer la actividad comercial de alrededor de forma abrumadora? Grancasa también está cayendo en picado desde el inicio de las obras... mientras tanto, el faraón tan feliz pensando en repetir la cagada con una segunda linea. Cabezón un ratico es eh.

En fin, que mi más sentido pésame a los cinéfilos.  Malos tiempos para la lírica.