jueves, 28 de marzo de 2013

Por el arco del triunfo

Sin comentarios:

Choo choo, motherfucker

Antes de nada,  y ya que hoy vamos a hablar de estrenos, lo primero es lo importante y os comunico que a petición popular, estreno cuenta en Twitter: @destruirzgz :)

Por fín, el día esperado por muchos ha llegado y ¡ya está la segunda fase del tranvía on fayer!


Semejante acontecimiento no se ve todos los días. Aunque ya se ha dicho que la prioridad, aprovechando este magnífico momento de quiebra económica, es hacer la línea 2 (o bueno, "ramal" de la línea 1 para evitar tener que hacer molestos concursos públicos y poder usar el gran y faraónico dedazo) , vamos a ver qué es lo que nos ha traído esta segunda fase.

Pese a que los incrédulos ciudadanos se están dando cuenta ahora de que sustituir una docena de líneas de autobús por una única de tranvía era sinónimo de colapso total, esperas infinitas y que como lleves un carrito será más fácil que te vayas andando, todavía no han quitado los buses del Actur: es decir, que aún falta mucha gente que será obligada a hacer transbordo... y en día lectivo en el CPS. O los 20 minutos de frecuencia los findes. Vamos, que lo gordo está por venir. ¡Grandes mejoras, sin duda! Pero bueno, como el hecho de que el servicio es una puta mierda peor de lo que había no es nada nuevo, vamos a centrarnos en los cambios físicos que ha sufrido la ciudad en esta zona de la segunda fase.

Lo primero, por el centro, en sus tramos sin catenaria, nos encontramos con espacios ridículos para el peatón, que son forzados a invadir las vías o la calzada, perfectamente camufladas en la acera y sin ningún tipo de aviso ni protección. La calzada está tan bien camuflada que los coches se meten dentro de las vías, sin tener ni puta idea de por donde se va. Y semáforos que hace que se amontonen coches sobre las vías, otro gran clásico.

Record mundial: Montar un atasco de 20 minutos con 15 coches en una avenida jodidamente enorme

Y pasar por Independencia no baja de 5 minutos. Idóneo para los usuarios de taxi, sin duda. Bueno, otro gran avance que se ha dejado ver en este segundo tramo, ha sido el aumento espectacular del espacio reservado al peatón:

 ¿No queríais "metro"? Pues toma, un metro de acera.


 Esta se va estrechando hasta una anchura ridícula, y si vas varios y no te das cuenta te metes a la vía (a perfecto nivel con la acera, super seguro).. y adivina quién puede venir por detrás a darte los buenos días.


Bueno, aquí la extrema estrechez está justificada porque no hay nada de sitio alrededor para hacer la acera más ancha. Sólo alguna que otra hectárea.

 Y el más difícil todavía:bichos sueltos, que pueden obstaculizar las vías y el metro y medio de acera. Eso si, que paren en el semáforo crítico ese que hay ahí en medio.

Los vehículos también llevan semanas disfrutando de las magníficas novedades que ha traído el tranvia en la márgen izquierda. Semáforos hasta para entrar en las calles residenciales que no tienen salida. Pero además con una peculiaridad que los hace hasta en extremo inútiles: Sólo está en verde o el carril de entrada o el de salida, no los dos a la vez, como si fuéramos gilipollas y nos fueramos a chocar de frente.

Gracias a esta configuración, la furgoneta ha permanecido durante más de dos minutos parada sobre las vías, esperando a que se aliviara el intensísimo tráfico que sufre la entrada a esa calle. Por supuesto, se lo ha terminado saltando.


Aparte del problema de seguridad que supone que se te ponga un semáforo en rojo en las narices cuando estás encima de las vías -antesdeayer ya una furgoneta chafada-, sin además ninguna razón de estar, es que tener parada a la gente varios minutos "porque sí" provoca que la gente deje de respetar los semáforos y se los salte con total naturalidad, cosa ya totalmente habitual Valdespartera. Porque además, al haber eliminado la gran mayoría de aparcamientos, no queda otra que dar vueltas... o estrenar el magnífico y vacío párking disuasorio.

Hasta la bandera

Imitando el éxito sin precedentes del de Valdespower, repetimos de forma que el ayuntamiento tenga que pagar a la concesionaria por pérdidas y además la gente no aparque. Vamos, que el ciudadano lo acaba pagando igual vía impuestos y encima si quiere aparcar, sablazo al canto. Muy bien hay-untamiento, una gestión perfecta. Bravo.

En general, el tráfico "pacificado" ha resultado ser todo lo contrario: Acelerones, conductores desesperados, atascos, infracciones continuas... vamos, lo que cualquiera con dos dedos de frente llevaba avisando desde hace un lustro.

La bici, aunque podemos decir que es lo único beneficiado de todo esto (ahora se va en bici infinitamente mejor que antes), no está carente de ciertas bellochadas que me han llamado bastante la atención.

La primera, que han llenado todo de unos pasos de cuadraditos que parecen parrillas de salida. Obviando ese absurdo parecido con los circuitos de carreras, resulta que han conseguido por fin un patrón en el que es imposible esquivar la pintura blanca en dias de lluvia. ¡Olé, olé y olé! En serio, ¿quién es el genius al que se le ha ocurrido esto?

Y este super útil, un paso de peatones que da a... ninguna parte. Típico de aquí.

Mención especial también la solución adoptada en el Paseo Independencia:

Otro genius, que pensó que lo más cómodo para las bicis es estamparse contra la marquesina

Después de varios años discutiendo en dónde, como y porqué poner carril bici en el paseo, llegaron a la solución de que lo más lógico era meter las bicis en el atasco permanente del carril único que han dejado. Y lo decidieron porque les pilló el toro, acabaron las obras y estos seguían discutiendo sobre si son galgos o podencos. Evidentemente, tal gilipollez no duró ni unos días y se acabó optando la solución de Pepe Gotera y Otilio: pintar de cualquier forma en el suelo, sin ninguna lógica y con obstáculos absurdos para hacer que todo siga igual que antes: los peatones van por donde les da la gana y las bicis igual.

Y siguiendo el recorrido encontramos una pequeña entrada secreta al submundo donde se controlan los semáforos. Ojito con tropezar con ella si vas en bici, la hostia es asegurada, y de las grandes:

 Por fin hemos descubierto el centro de control donde cientos de ingenieros optimizan los ciclos semaforicos para que todo vaya bien en la ciudad

Finalmente, no me gustaría terminar esta entrada sin hablar de la joya de la corona, la chapuza de las chapuzas: la parada de la MAZ, fín de línea y que coincide que es la entrada a la ciudad desde Huesca.



Para cagarse: Un carril para entrar a la ciudad (atasco permanente), una acera ridícula... y os estaréis preguntando: "Pero si es la última parada, ¿porqué está toda la avenida destruída de semejante forma absurda?" Pues porque... hay que llevar las vías a... ¡ninguna parte!

El fín del mundo para el tranvía

Y así es, my friends, después de la última parada se llevan las vías hasta la rotonda para hacer ahí el cambio y dar la vuelta. La avenida San Juan de la Peña destrozada por semejante esperpento. Bueno, me diréis que el tranvía tiene que dar la vuelta en alguna parte, ¿no? Pues es que resulta que 20 metros antes de la parada, en esa misma esquina, hay todo el sitio del mundo para hacer ahí una parada y el cambio de sentido:


¿Me quieren ustedes decir, señores lumbreras, que no se puede retranquear la acera un poco y poner ahí la parada? ¿Me quieren decir que en los cientos de metros que hay justo después no se podía poner el cambio de sentido? ¡Es que así no hubiera habido que joder la avenida! Podría haber dos carriles por sentido, carril bici y aceras anchas. Y la parada, a 20 metros. ¿Tanto cuesta pensar un poco?

Así que en resumen, más de lo mismo: hacer las cosas sin pensar.  Bueno, ahora ya solo queda disfrutar del servicio cuando quiten los buses del Actur... ya no da abasto, pues ya veréis ya... eso sí que va a ser divertido. Al final, transporte público malo y caro, transporte privado inutilizable, y unos agujeros increíbles en las cuentas. Exactamente lo que nos temíamos. Un aplauso por la brillante ejecución de los planes de destrucción.