domingo, 21 de julio de 2013

Too late to back down

Oooootra vez. Cuando muchos nos oponíamos diciendo que el proyecto presentado era mentira, que todo es un sacaperras, que no iba a funcionar, que nos daban gato por liebre, la gente tiró en masa a apoyar lo que evidentemente era un fraude. 

Pues ahora igual, se les queda la misma cara de atónitos cuando, una vez que ya es tarde para echarse atrás, ven que han sido totalmente engañados y ya no tienen más remedio que tragar con lo que hay o incendiar las calles.

No, Ángela, a éste ya hay millones desando darle una colleja bien dada, yo sigo con los destrozos locales, que de esos no se habla tanto.

¿Os imagináis pues de qué puedo hablar en este blog en un alarde de originalidad? ¡Sí! ¡Del tranvía! ¿Cómo lo habéis podido adivinar? No me lo explico.

Pues sí, vamos a hablar de esa chatarra-manojo de hierros con ruedas inservible. Y del pobre coche, también.

Como imagino que os habréis enterado, la concepción del tranvía que tiene la gente está empeorando por momentos. Desde hace 5 años, cuando la idea del tranvía era sólo un feliz proyecto que muchos pensábamos "no serán capaces de hacer esa mierda", ya era de sobra conocidos los problemas que trae un tren por la ciudad. No sólo por las valoraciones de los expertos, sino porque da la casualidad que hasta no hace tantos años había un montón de líneas, que se quitaron por ser una puta basura que no hacía más que entorpecer. Y eso que esos no tenían prioridad semafórica ni un carril para ellos.

Pero bueno, la masa del rebaño, una vez más, se creyó la propaganda del mesías y se lanzaron a apoyar incondicionalmente el proyecto que traería durante años problemas muy graves de movilidad, la ruina a muchos negocios en época de recesión y un desembolso brutal de dinero público cuando el sentido común pedía a gritos exactamente lo contrario. Exactamente igual que con la Expo o los barquitos. Aquí nos engañan como a chinos y la gente tan contenta.

Bueno, pues se salieron con la suya, y cuando vieron el tren chuchú, la gente muy contentica. ¡Que mirá que trenecicó nos han puestóóó mañooooo! Hasta que se extendió la línea completa y llegaron inmediatamente los problemas como era de esperar.

Y era de esperar por estadística pura. El doble de recorrido, más tranvñias, un sistema nuevo de ir sin catenaria que tiene probabilidad de estropearse, el doble de cruces, etc... no es "el doble" de probabilidad de fallo, sino que esa probabilidad se multiplica tanto que hemos llegado al punto de que la probabilidad de que un tranvía tenga un fallo en el día sea prácticamente 1, ya que además los fallos pueden ser de infinitos tipos.  Que esa probabilidad no sea tan alta es un trabajo muy complicado.

Eso no es ninguna novedad. Eso se sabía ya, y es algo totalmente normal, fijáos que con los autobuses esa probabilidad es exactamente 1, todos los días pasa alguna pequeña incidencia sea del tipo que sea, lo que pasa es que al ser un medio de transporte mucho más avanzado, las afecciones son mínimas. Pero el tranvia es rígido y cualquier minucia tiene la misma consencuencia: La anulación del transporte público de media ciudad.

Entonces, por muy eficientes que sean los técnicos arreglando inmediatamente el problema (20 minutos en ir y arreglarlo está muy bien),  por problema de concepto las consecuencias son catastróficas para la ciudanía. Cuánta gente habrá llegado tarde al trabajo, a una reunión importante o donde sea por culpa del trasto este.

Llevamos semanas viéndolo. Hay averías prácticamente a diario. Si no se engancha un pantógrafo falla una batería. O se encuentra con esa incívica ciudadanía que no hace más que cruzar semáforos en rojo y se lanza a lo kamikaze a las vías para provocar retrasos (o al menos esa es la versión oficial).

Que esa es otra de traca. Conforme pasa el tranvía a todo trapo, el semáforo te cambia en ese mismo segundo, con lo que oficialmente el tranvía nunca tiene la culpa de nada. Así que si te atropella, encima prepárate porque no sólo no vas a recibir un duro sino que además vas a pagar tu el destrozo y tu ambulancia.

Luego que hay accidentes, si no hay más que insensatos que se dedican a invadir las vías... oh wait!

Ayer la más larga, se cayó un cable de la catenaria al lado de la Cámara de Comercio, pues hasta el día siguiente sin tranvía. Sabéis que llegará el día en que haya un reventón y estará días parado el servicio, ¿verdad? La gente piensa "bah ya harán algo", pero ya véis lo que pasa. 

El día 1 de agosto además se quitan las líneas de autobuses del Actur, con lo que aparte del efecto lata de sardinas, las averías van a tener muchas más consecuencias.

Coño, que ni las huelgas de Tuzsa causan tantos problemas a la ciudadanía.

Y ahora que los nombro, mentar también la brutal cantidad de autobuseros que se van a ir a la calle gracias al tren chuchú. That is: Caro, de mala calidad y que quita puestos de trabajo. Anda, pues como lo que hicieron con la recogida de basuras.

¡Queremos la línea dos ya! ¡Queremos la linea dos ya!

Pues hale, el rebaño está servido. Un servicio con menos líneas forzando lentos transbordos, saturado de gente y que falla como una escopeta feria, que es peligroso, que destruye puestos de trabajo, que ha dejado un agujero tremendo económicamente y cuyo precio sube y sube y sube y sube.

Lo triste de todo esto es que aún haya monos con platillos pidiendo a gritos la línea dos. La gente no aprende ni a hostias.

¿Y ahora qué? Ya es tarde para echarse atrás. ¿Qué solución hay? ¿Quitarlo? ¿Jodernos unas décadas? Un perder-perder en toda regla.

No me creo que los responsables sean tan tontos e incompetentes. Si saliera un Bárcenas local que cantase ópera las cosas me cuadrarían mucho mejor, la verdad.